Imágenes
de un día especial
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Cuadrito
en colaboración |
Evaluación
didáctica de *Laura Bossio* Maestra titular del Jardín
Antes
de la salida, frente a la pregunta sobre cuántos cuadros tiene
un artista hubo varias respuestas (uno, tres, muchos, miles) y en
cuanto a la ubicación de ellos, se dijo: colgados en las paredes,
en el lugar donde pinta.
La visita, como lo comenté oralmente, fue más que exitosa.
Más allá de la cordialidad y la disponibilidad para
tolerar el desplazamiento, las preguntas, los toqueteos, las indagaciones,
las exploraciones y demás, típicas del grupo (que al
ser respetadas nos permitieron a Andre y a mí poder también
disfrutar de la visita), los chicos se llevaron mucho en cuanto a
lectura de imágenes y a la búsqueda de semejanzas entre
cuadros de un mismo autor.
Si bien en el lugar, decían que había miles de cuadros,
fue casi imposible explicarles que sí había muchos cuadros,
pero no eran miles, dado que son dos cuantificadores que para ellos
tienen un significado muy semejante (y llegado el caso, el objetivo
era que supieran de la existencia de muchos cuadros y no de un número
específico).
Nuevamente rescato, en el marco del trabajo del Proyecto de Convivencia,
el respeto por las distintas opiniones a la hora de la lectura de
imágenes, pudiendo compartir ideas diferentes en torno a un
mismo cuadro y viéndose en el discurso de los chicos, la pureza
con que hacen esto, expresándose sin condicionamientos y pudiendo
aceptar imágenes absolutamente fantásticas, con total
naturalidad.
Pilar respetó los deseos e intereses de cada uno al pintar,
por ejemplo, al elegir qué dibujar o qué colores usar
e incluso, al preferir mirar y no pintar (como hizo Valentina y Santiago).
Una vez de vuelta en el colegio, les volví a preguntar (ya
lo había hecho mientras desayunaban en el atelier de Pilar),
qué era lo que más les había gustado. Nuevamente
me sorprendieron con la cantidad de cosas que recordaban; las preferencias
fueron las siguientes:
· El cuadro de los animales (donde encontraron hipopótamos
y una jirafa sacándole el gorro a una mujer, cosas que recordaban
muy bien)
· El cuadro del señor que agarraba un pez con la mano
y la señora se tiraba al agua.
· El cuadro de la jirafa sacándole los anteojos a la
señora.
· El cuadro de la señora en la luna (en realidad era
uno de los “subcuadros” dentro de uno de ellos)
· El cuadro de los nenes que se portaban mal.
· Dibujar
Y en relación a la localización de los cuadros, obviamente
rescataron el haberlos visto colgados en las paredes, en la computadora
(como protectores de pantalla), cerca de la ventana (estaban en el
piso apoyados contra la pared), cerca de la escalera (también
colgados) y en el piso (apoyados, o al bajarlos para acercárselos).
También conversamos sobre qué necesitaríamos
hacer para exponer, “mostrar” nuestras pinturas y se concluyó
que:
* Hay que pegarlos en la pared, en las ventanas y en los pizarrones
y
* Escribirles el nombre para que sepan de quién son.
Por lo que se avanzó muchísimo a partir de la visita,
incluso quedaron tan contentos con el cuadro que hicieron junto a
Pilar que quisieron hacer uno cada uno. En un primer momento dijeron
que necesitábamos muchos colores y los fueron enumerando para
que yo los sacara, pero luego dijeron que primero había que
hacer el pasto y luego también agregaron el cielo, por lo que
preparé dos tonos de azul y dos de verde y les fui repartiendo,
para que cada uno completara el fondo como quisiera y el lunes, terminarán
las flores, lunas, casas y árboles (esto fue lo que enunciaron
como elementos que debían hacer sobre el fondo).