Visita "especial" en el atelier de Pilar Sala

El atelier de la pintora naif Pilar Sala fué visitado a lo largo de los últimos años por por diferentes personalidades del país y del exterior.
Todas ellas, por uno u otro motivo, tuvieron una gran importancia para la artista.
Pero...
El jueves 4 de setiembre tuvo una sorpresa por demás especial. La visitaron los nenes de la Sala de tres años "Hipopótamo" del Jardín del Colegio San Agustín, con su maestra Laura y su ayudante. Junto a Pilar, los niños pintaron las flores de un cuadro que luego se llevaron para adornar su salita. Comentaron "a su manera" las obras, jugaron a encontrar lunas, a buscar cuadros de día y de noche, a encontrar animales... En fin, es un placer conocer cómo las maestras incursionan con niños de tan poca edad en disciplinas artísticas.

Imágenes de un día especial

Cuadrito en colaboración

Evaluación didáctica de *Laura Bossio* Maestra titular del Jardín

Antes de la salida, frente a la pregunta sobre cuántos cuadros tiene un artista hubo varias respuestas (uno, tres, muchos, miles) y en cuanto a la ubicación de ellos, se dijo: colgados en las paredes, en el lugar donde pinta.
La visita, como lo comenté oralmente, fue más que exitosa. Más allá de la cordialidad y la disponibilidad para tolerar el desplazamiento, las preguntas, los toqueteos, las indagaciones, las exploraciones y demás, típicas del grupo (que al ser respetadas nos permitieron a Andre y a mí poder también disfrutar de la visita), los chicos se llevaron mucho en cuanto a lectura de imágenes y a la búsqueda de semejanzas entre cuadros de un mismo autor.
Si bien en el lugar, decían que había miles de cuadros, fue casi imposible explicarles que sí había muchos cuadros, pero no eran miles, dado que son dos cuantificadores que para ellos tienen un significado muy semejante (y llegado el caso, el objetivo era que supieran de la existencia de muchos cuadros y no de un número específico).
Nuevamente rescato, en el marco del trabajo del Proyecto de Convivencia, el respeto por las distintas opiniones a la hora de la lectura de imágenes, pudiendo compartir ideas diferentes en torno a un mismo cuadro y viéndose en el discurso de los chicos, la pureza con que hacen esto, expresándose sin condicionamientos y pudiendo aceptar imágenes absolutamente fantásticas, con total naturalidad.
Pilar respetó los deseos e intereses de cada uno al pintar, por ejemplo, al elegir qué dibujar o qué colores usar e incluso, al preferir mirar y no pintar (como hizo Valentina y Santiago).
Una vez de vuelta en el colegio, les volví a preguntar (ya lo había hecho mientras desayunaban en el atelier de Pilar), qué era lo que más les había gustado. Nuevamente me sorprendieron con la cantidad de cosas que recordaban; las preferencias fueron las siguientes:
· El cuadro de los animales (donde encontraron hipopótamos y una jirafa sacándole el gorro a una mujer, cosas que recordaban muy bien)
· El cuadro del señor que agarraba un pez con la mano y la señora se tiraba al agua.
· El cuadro de la jirafa sacándole los anteojos a la señora.
· El cuadro de la señora en la luna (en realidad era uno de los “subcuadros” dentro de uno de ellos)
· El cuadro de los nenes que se portaban mal.
· Dibujar
Y en relación a la localización de los cuadros, obviamente rescataron el haberlos visto colgados en las paredes, en la computadora (como protectores de pantalla), cerca de la ventana (estaban en el piso apoyados contra la pared), cerca de la escalera (también colgados) y en el piso (apoyados, o al bajarlos para acercárselos).
También conversamos sobre qué necesitaríamos hacer para exponer, “mostrar” nuestras pinturas y se concluyó que:
* Hay que pegarlos en la pared, en las ventanas y en los pizarrones y
* Escribirles el nombre para que sepan de quién son.
Por lo que se avanzó muchísimo a partir de la visita, incluso quedaron tan contentos con el cuadro que hicieron junto a Pilar que quisieron hacer uno cada uno. En un primer momento dijeron que necesitábamos muchos colores y los fueron enumerando para que yo los sacara, pero luego dijeron que primero había que hacer el pasto y luego también agregaron el cielo, por lo que preparé dos tonos de azul y dos de verde y les fui repartiendo, para que cada uno completara el fondo como quisiera y el lunes, terminarán las flores, lunas, casas y árboles (esto fue lo que enunciaron como elementos que debían hacer sobre el fondo).


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