ARTE NAIF
Esencia del arte naif...La esencia y el carácter del arte naif brotan en el campo anímico de la inocencia y la sencillez. Si el artista naif renuncia a ellas, pone en peligro el clima específico de su arte.
A lo largo de años o decenios de actividad artística, aquel perfecciona su técnica y puede moverse con más libertad en la materia de su composición. En cambio, si su sensibilidad y receptividad disminuyen, si empieza a repetirse y se pasa a la producción en serie, puede suceder que pierda en ingenuidad y en espontaneidad imaginativa...
Del libro "El Arte Naif", de Oto Bihalji-Merin
PILAR SALA
LIDIA PAPIC
Naif
Palabra de orígen francés que designa lo ingenuo, sencillo o candoroso.
Corriente estética que utiliza lo fresco y espontáneo en sus obras, mucho colorido y escasa técnica.
Es un arte libre de convenciones, que se mantiene incontaminado, próximo a sus orígenes de inocencia creativa y al margen del circuito artístico- social.
Su estimación como arte (ya que siempre ha habido un arte popular o de aficionados) se produce a partir del rechazo a los academicismos, por lo que los vanguardistas rescataron lo naïf desde la indiferencia en que se encontraba, para instaurarla como otra vertiente valedera. Pero es precisamente debido su creciente valoración, que lo naïf es cada vez más un estilo adoptado conscientemente, que un arte espontáneo.
Del diccionario de términos online
Arte naïf

Término utilizado para calificar la producción pictórica, escultórica o arquitectónica elaborada por una persona que, por lo general, no posee formación artística previa.

En la mayoría de los casos los artistas naïf han sido autodidactos. Se han utilizado numerosas expresiones para calificar a este arte (arte innato, arte instintivo, neoprimitivismo) y a sus autores (pintores ocasionales, maestros populares de la realidad, primitivos modernos), pero ninguna de ellas parece totalmente satisfactoria. Si el arte naïf está, por lo general, al margen de la historia de los estilos, escuelas o vanguardias, sin embargo, sus autores, aunque no hayan recibido formación académica alguna, no viven fuera del mundo y son sensibles a sus orígenes, a las artes y tradiciones populares (forja, cerámica, madera, tejidos, bordados, encajes) o a modelos académicos ampliamente difundidos, desde los calendarios de correos de antaño a los catálogos y la publicidad del mundo moderno.
Entre los más destacados representantes del arte naif se encuentra el pintor francés Henri Rousseau, conocido como el Aduanero. Movimientos vanguardistas como Der Blaue Reiter subrayaron, además, la importancia del naïf en la evolución del arte moderno. La Exposición Universal de París de 1937 dio a conocer a muchos de estos artistas. Después de la II Guerra Mundial se multiplicaron las exposiciones: Baden-Baden en 1961, París y Rotterdam en 1964, la exposición itinerante de artistas naïf americanos en 1967-1968, Zurich en 1975 y la retrospectiva de Rousseau en 1984-1985 en el Grand Palais de París.

Actualmente son numerosos los pintores naïfs reconocidos en Europa: Aristide Caillaud en Francia, Orneore Meteli en Italia, Miguel Vivancos en España y Théophilos Hadzimichael en Grecia. En los países socialistas, con un arte ligado al folclore nacional, se han desarrollado verdaderas escuelas de pintura naïf, con el georgiano Niko Pirosmanachvili en Rusia e Ivan Generalic en Yugoslavia. En Estados Unidos, el movimiento naïf tuvo su máxima expresión en la tradición artística de los pioneros y de los retratistas ambulantes, siendo Edward Hicks uno de sus representantes más destacados. En América Latina, el arte naïf, siempre relacionado con las tradiciones ancestrales, está a menudo ligado a diversos cultos animistas.
Existen diferentes museos dedicados a este estilo artístico, como el de Laval, ciudad natal de Rousseau.

de Arte y Estilos

El arte naif haitiano
La pintura haitiana se conoce a través de los naif de después la Segunda Guerra Mundial. Los alumnos de estos amos y jóvenes pintores independientes que se improvisaron a "artistas" como estrategia de supervivencia garantizaron el renombre de esta escuela. Por ello la pintura haitiana, durante los treinta últimos años, se convirtió en un importante producto de artesanía para la exportación. Las telas y también las esculturas y otros objetos de arte en madera, piedra estado cortada o hierro productos en Haití se encuentran en todas las islas de Antillas, ofrecidas a los turistas por negociantes ambulantes, a menudo de origen haitiano.

Existe también sophistiqquée una pintura haitiana más variada y, destinada a los coleccionistas extranjeros y dueños locales. Se conoce a algunos amos haitianos como, por ejemplo, Bernard Séjourné y Rosa-Mari'a Desruisseaux o también Tiga, Danbrevil e Ismaël Saincilus de los coleccionistas y aficionados de arte internacionales. Sus obras, originales, se venden al fuerte precio en las galerías de arte de Port-au-Prince.

Las telas de esta exposición eran para la mayoría destinadas a los compradores locales deseosos de embellecer y decorar sus domicilios o de ofrecerlos como regalos. Algunas son originales en su inspiración como la "Escena de mercado", la "Banda de rara", el "Puerto deportivo al crepúsculo" y el "Gaguere combate de gallos". El otros se inspiran en obras de amos haitianos; esto es el caso de "Zen chismorreos de comerciales" (Danbrevil), de "Cabeza de mujer" (B. Residido) y de "Comandantes-junco" que es una copia de una tela del principal Ismaël Saincilus firmado por uno de sus alumnos. Esta práctica es corriente en Haïiti; es interesante a la vez para el amo, ya que permite cubrir los costes de las telas y tubos de pintura garantizando al mismo tiempo su publicidad y para el alumno que recibe una parte del producto de la venta.

Los artistas, autores de las telas expuestas, residen muy en Haití; tienen por la mayoría sus talleres a Port-au-Prince. Utilizan a menudo las "galerías de calle" a Turgeau, barrio residencial, a los Campos de Marzo y al Bicentenario, parques públicos de Port-au-Prince, para exponer y vender su producción; de vez en cuando se se puede encontrarlos..

MICHELET Anantua , né en 1972 au Cap Haitien


Une peinture naïve est avant tout le fruit de l'imagination et de la spontanéité de l'artiste, une fringale de poésie amène parfois un refus du réalisme. La vision naïve met le quotidien en rêve et ce monde remodelé ou imaginaire s'adresse à la sensibilité et au cœur de chacun, c'est un miroir dans lequel on peut se regarder et rêver à son tour. La simplicité et la sincérité sont peut-être la vraie beauté de l'œuvre et le peintre naïf n'est vraiment naïf que s'il est né naïf !

Les peintres naïfs ont souvent une certaine maturité et pourtant manifestent une étonnante jeunesse et une merveilleuse fraîcheur d'âme, lorsqu'ils sont devant leur toile, ils oublient le reste du monde, ils sont heureux !

Venus de tous les horizons sociaux, ils se sont mis au service de leur art et malgré les pulsions différentes, ils sont tous organisés et méthodiques tout en restant passionnés et riches de rêveries, merveilleux d'anecdotes extraordinaires que nous mettrons longtemps à toutes découvrir.

Leurs thèmes de prédilection sont les fêtes, les paysages, la vie paysanne et villageoise, la vie citadine, les légendes, les proverbes, les poèmes, tout animal ou objet, toute ambiance ou événement mais vus par un naïf au gré de ses fantasmes et de son goût.

L'art naïf ne s'apprend pas. Ce n'est pas une technique mais une autre façon de voir et recevoir, c'est la vision simple et spontanée d'un autodidacte, issue d'un émerveillement solitaire, sa peinture nous émerveille à notre tour.


É a arte da espontaniedade, da criatividade autêntica, do fazer artístico sem escola nem orientação, portanto é instintiva e onde o artista expande seu universo particular. Claro que, como numa arte mais intelectualizada, existem os realmente marcantes e outros nem tanto.

Art naïf (arte ingênua) é o estilo a que pertence a pintura de artistas sem formação sistemática. Trata-se de um tipo de expressão que não se enquadra nos moldes acadêmicos, nem nas tendências modernistas, nem tampouco no conceito de arte popular. Esse isolamento situa o art naïf numa faixa próxima à da arte infantil, da arte do doente mental e da arte primitiva, sem que, no entanto, se confunda com elas.Assim, o artista naïf é marcadamente individualista em suas manifestações mais puras, muito embora, mesmo nesses casos, seja quase sempre possível descobrir-lhes a fonte de inspiração na iconografia popular das ilustrações dos velhos livros, das folhinhas suburbanas ou das imagens de santos. Não se trata, portanto, de uma criação totalmente subjetiva, sem nenhuma referência cultural.

O artista naïf não se preocupa em preservar as proporções naturais nem os dados anatômicos corretos das figuras que representa
Características gerais:
· Composição plana, bidimensional, tende à simetria e a linha é sempre figurativa
· Não existe perspectiva geométrica linear.
· Pinceladas contidas com muitas cores.
Principal Artista:
Henri Rousseau (1844-1910), homem de pouca instrução geral e quase nenhuma formação em pintura. Em sua primeira exposição foi acusado pela crítica de ignorar regras elementares de desenho, composição e perspectiva, e de empregar as cores de modo arbitrário. Estreou com uma original obra-prima, "Um dia de carnaval", no Salão dos Independentes. Criou exóticas paisagens de selva que lembram tramas de sonho e parecem motivadas pelos sentimentos mais puros. Nos primeiros anos do século XX, após despertar a admiração de Alfred Jarry, Guillaume Apollinaire, Pablo Picasso, Robert Delaunay e outros intelectuais e artistas, seu trabalho foi reconhecido em Paris e posteriormente influenciou o surrealismo.
http://www.historiadarte.com.br

What is Naïve Art?
For many, the term "naïve art" conjures up the verdant valleys and happy hamlets of Anna Mary Robertson ("Grandma") Moses, the luxuriant vegetation and exotic jungles of Henri Rousseau, and the palmy South Sea Isles and pristine Tahitian women of Paul Gauguin. Brazilians identify naïve art with the fascinatingly colorful figures of Ivonaldo; the folkloristic motifs of Rosina Becker do Valle; the insightful Biblical interpretations of Jose de Freitas; the omnipresent field workers of Jose Saboia; and the resplendent, rural tableaus of Barbara Rochlitz. In Israel, we recall the rich Biblical scenes and Cabalistic imagery of the Safed zeigermacher (watchmaker), Shalom Moscovitz, lovingly known as "Shalom of Z'fat," and revel in the anachronistic phantasmagoria of Gabriel Cohen.

But whatever our association with the term "naïve art", one is struck with the near-universal appeal of this exhilarating art form. Perhaps this appeal stems from the celestial, joy-inspiring palette of colors chosen by naïve artists to portray their subjects. Maybe it is the genre's simplicity, which recalls an earlier era, when life was less frenetic, when the telephone was a novelty and the typewriter a godsend. Or could it be the timeless nature of the subject matter, reminding us of opportunities missed, of wondrous roads less traveled? One conclusion is certain: this is art that warms the heart and soothes the soul!

Naïve art is characterized by a refreshing innocence and the charming use of bright colors, child-like perspective and idiosyncratic scale. It portrays simple, easily-understandable and often idealized scenes of everyday life. The naïve artist - often self-taught - treats us to a uniquely literal, yet extremely personal and coherent, vision of what the world was, is or should be. It offers us, often in painstaking detail, a timeless and optimistic depiction of an ancient story or biblical tale, an ordinary occurrence or current event, a special ceremony or daily activity. The naïve painting bustles with color and excitement, brims with wry humor and candor, bubbles with unbridled empathy and love.

From cave paintings to the present day, naïve art has traversed the millennia. As noted in the "World Encyclopedia of Naïve Art" (Bihalji-Merin and Tomasevic), so-called "primitive people," living in the Stone Age, looked to their immediate surroundings for inspiration, depicting animals whom they feared and those whom they herded; the female figure as a fertility symbol; and man in his manifold role of huntsman, herdsman and tiller of the soil.

In North America, naïve art emerged, in the seventeenth and eighteenth centuries, from the work of coach builders, cabinet makers, and house and sign painters, whose art - mostly portraits of the upper class, landscapes and historical scenes - was often an adjunct to their professional employment. These naïve art works (known as "limnings") were often painted on old wood and boards, using natural colors such as lapis lazuli and other minerals, plant dyes, metallic dust and egg yolk. From these humble beginnings, naïve art evolved in the USA into Quaker paintings celebrating strait-laced dignity and peace among men (Edward Hicks); smoke-blackened factories and historical themes (John Kane); mysterious, sensuous and erotic works (Morris Hirshfield); religious themes (Horace Pippin); and scenes from rural and farming life ("Grandma" Moses).

In Europe, naïve art came to prominence in the late nineteenth century, when Henri Rousseau, "Le Douanier" (the customs official), began exhibiting his works - side-by-side to those of Van Gogh, Cezanne, Toulouse-Lautrec, Seurat, Bonnard and Matisse - at the Parisian exhibitions of the Salon des Independants. In 1891, when Rousseau was producing his first jungle picture, Paul Gauguin, who had departed the urban bustle of Paris for the simple life of the South Seas, was painting "Women of Tahiti."

Subsequently, naïve art lost some of its prominence in the cities of North America and Europe, but remained ever-present in the countryside, percolating quietly below the surface and, on occasion, restoring its popularity in the public's eye, through the emergence of a particularly gifted naïve artist or a particularly vocal art afficionado prepared to evidence to the world the beauties of this unique art form.

Oto Bihalji-Merin, the co-author of the "World Encyclopedia of Naïve Art", notes that naïve art "has outlasted the ever - changing variety of aesthetic styles,...[remaining] an essential part of the ... [art] scene in any period." The reason for this phenomenon is summed up beautifully by Jacques Ardies, the noted Brazilian naïve art author and gallery owner, who observes, in his book, "Naïve Art in Brazil":

"Diversified in [stylistic approaches];...full of originality and creativity, and seeking at the same time to capture nature and the great cities, figures and landscapes, the faiths and popular traditions...,... naïve painters outlive the erudition of contemporary art through their candor and spontaneity. They are painters who do not want or seek to change the world by their authentic art, but merely, as part of it, to pretend that the magic of Art may help man to turn to the simpler things of life."

Dan Chill
GINA - Gallery of International Naïve Art

December 2003

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